En la primera parte vimos que realmente las nuevas tecnologías de verificación textual pueden resultar muy útiles. Sin embargo, estas herramientas de ayuda a la escritura no deberían sustituir nunca al profesional humano, sobre todo cuando si existe un fin editorial. Aún quedan muchas tareas que la tecnología no es capaz de afrontar en el ámbito de la corrección.

¿A qué cosas deberemos seguir prestando atención?

En general, no podemos delegar en la tecnología aquellas tareas de corrección que tengan que ver con una lectura especialmente meticulosa y comprensiva: detectar oraciones ambiguas, descubrir incongruencias por descuido del autor (ej.: un personaje que tutea a otro y en determinado momento lo llama de usted), decidir si es necesario incluir una nota al pie, etc. Seguir leyendo