El pasado fin de semana en Madrid, la Casa del Lector fue el mejor escenario posible para celebrar Lenguando: el primer encuentro nacional sobre lengua y tecnología. La innovadora iniciativa, materializada con éxito por nuestros colegas de Molino de Ideas, Cálamo &Cran y Xosé Castro, fue impulsada, entre otros patrocinadores, por Stilus de Daedalus.

XoseStilus1El espíritu de las jornadas fue el de reunir en un mismo espacio a traductores, correctores, filólogos y otros profesionales de la comunicación y el lenguaje para hacer hincapié, entre otros temas, en el contexto que plantea la revolución tecnológica en el sector.

Las ponencias sobre los avances en tecnología del lenguaje y los talleres simultáneos sobre su aplicación práctica fueron los más esperados. En concreto, el taller impartido en el auditorio principal por quien escribe (Concepción Polo) en representación del equipo Stilus, fue uno de los más solicitados por los asistentes.

Lingüística de Corpus aplicada a la corrección

Lenguando

Con la intención de presentar contenidos novedosos y sobre todo prácticos, en el taller reflexionamos sobre las posibles aplicaciones de la Lingüística de Corpus (LC) en el ámbito concreto de la corrección automática y profesional. Continuar

 

¿Cuántas veces habremos oído afirmaciones como estas acerca de los «malaventurados correctores automáticos»? En la era de las tecnologías semánticas, es hora de cambiar el chip:

 

1.   El corrector automático me corrige cosas que no debería… «el listillo…»

¿El corrector os ha dejado alguna vez en apuros? Para que no ocurra simplemente hay que configurarlo bien. Esto significa que debemos asegurarnos de que esté revisando en la lengua del texto (en portugués ¡un «livro» no es un «libro»!) y de que (si la hubiera) esté desactivada la opción de «autocorrección». ¡No debemos perder el control de la revisión! Siguiendo este par de consejos evitaréis que la aplicación os juegue malas pasadas.

¡Maldito Corrector! Un equívoco provoca el cierre de dos colegios en Georgia y se lía parda

Resulta que alguien envió el siguiente mensaje: «gunna be at west hall today», que se traduciría como: «Hoy voy a estar en el West Hall». Sin embargo, el autocorrector hizo de las suyas y envió el siguiente mensaje: «gunman be at west hall today», que se traduciría como: «Hombre armado en el West Hall hoy». Además, a todo esto se unió que el que envió el mensaje se equivocó de número y lo envió a otra persona. Como resultado, el receptor del mensaje se quedó bastante asustado y acudió a la policía, y esta por motivos de seguridad consideró que lo mejor era proceder al cierre de los dos colegios de la zona. [Leer más…]

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La traducción genera ríos de tinta, no solo por el inmenso volumen de textos que se traducen diariamente, sino también por el número de reflexiones que se dan en torno a la actividad de traducir.

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¿Qué se espera de un traductor?

Actualmente la traducción se mueve en un terreno descriptivo. Si bien tradicionalmente se ha reflexionado sobre la manera de traducir correctamente, distinguiendo traducciones correctas y erradas, hoy día se estudia la traducción como proceso. Por este motivo, a la hora de enfrentarse a un texto, traducir no es elegir entre lo que está bien y lo que está mal, sino hacerlo entre un número indeterminado de opciones en función de quién sea el receptor de la traducción. Para poder elegir entre distintas opciones de traducción es necesario desarrollar una competencia traductora. Esta competencia capacita a un traductor, que tiene que  demostrar una serie de habilidades y conocimientos: estratégicos (saber tomar decisiones), instrumentales (saber cómo documentarse), enciclopédicos (iniciarse en temas a los que en principio es ajeno) y, por supuesto, lingüísticos (dominar la lengua desde la que se traduce y hacia la que se traduce). Continuar

En la primera parte vimos que realmente las nuevas tecnologías de verificación textual pueden resultar muy útiles. Sin embargo, estas herramientas de ayuda a la escritura no deberían sustituir nunca al profesional humano, sobre todo cuando si existe un fin editorial. Aún quedan muchas tareas que la tecnología no es capaz de afrontar en el ámbito de la corrección.

¿A qué cosas deberemos seguir prestando atención?

En general, no podemos delegar en la tecnología aquellas tareas de corrección que tengan que ver con una lectura especialmente meticulosa y comprensiva: detectar oraciones ambiguas, descubrir incongruencias por descuido del autor (ej.: un personaje que tutea a otro y en determinado momento lo llama de usted), decidir si es necesario incluir una nota al pie, etc. Continuar

Cuando hablamos de un corrector humano hablamos de un profesional encargado de revisar material escrito por un autor con el fin de asegurar que el lector reciba el mensaje con claridad y sin errores.

Teóricamente, durante el proceso de edición deberían atenderse, como fases sucesivas e independientes, revisiones textuales de diversa índole, a saber: la corrección ortotipográfica, la corrección de estilo, la corrección de concepto y, si se trata de una traducción, también la revisión de la traducción. En toda editorial que se precie, esto se sabe, pero solo en algunas se asume. La realidad es que en muy pocas ocasiones la casa editora encarga convenientemente cada tipo de revisión a un profesional especializado. Lo habitual es que el corrector del texto equis sea corrector por triplicado y él, y solo él, se convierta en el demiurgo mediador entre las ideas y lo legible que se encargue de la ingente tarea que deberían haber realizado tres o cuatro especialistas. La retribución por ello: unos setenta y dos céntimos de euro por cada millar de matrices (o caracteres, incluyendo espacios) para primeras pruebas en pantalla, y alrededor de cincuenta y cinco céntimos si son galeradas, esto es, segundas pruebas en papel. A fin de cuentas, cinco o seis euros la hora (en los casos más productivos). Continuar